Todo lo que pueda ser software será software.

Misión

Inmersión digital

El objetivo es conseguir la inmersión digital de empresas y organizaciones. Creo que hay mucho trabajo, porque Marc Andreessen tenía razón cuando dijo que “el software se come el mundo en todos los sectores […] En el futuro cada empresa se convertirá en una empresa de software”.

No basta hablar de la Cuarta Revolución Industrial. Lo que hemos visto desde la aparición de la máquina de vapor ha sido lo más revolucionario del Neolítico, pero es poco en comparación con los cambios sociales, culturales, económicos y políticos que llegan con la inteligencia artificial y el ‘deep learning’.

Sólo un detalle: podemos procesar los datos desestructurados, que es el 90% de la información y que no era fácil de tratar a principio de siglo. Se trata de la información que el IoT ve, escucha, huele, toca y paladea. El IoT es ni más ni menos que los ojos y oídos de los sistemas digitales; su nariz, tacto y paladar también. Hemos llegado muy lejos con los ordenadores  de la tercera Revolución Industrial, que eran sordos y ciegos, sin tacto, olfato ni gusto. ¿Hasta donde podremos llegar ahora?

Conseguir que sistemas digitales exponenciales –según la ley de Moore– vean, escuchen, huelan, toquen y saboreen no es sólo una revolución industrial —es cambiar de periodo.

El Neolítico empezó con la ocurrencia de cultivar trigo. Más adelante aprendimos sobre metales y a escribirlo; luego a publicar todo lo que sabíamos con la imprenta. En sólo 200 años de los 12.000 desde el inicio del Neolítico –los 200 años de las tres revoluciones industriales– hemos mecanizado la producción y transporte del trigo, además de todo lo derivado de aquella ocurrencia. Pronto todo eso será software, el trigo también. Por eso, podemos decir que estamos a punto de inaugurar un nuevo período: el Bitolítico.

Los cambios importantes suelen dar miedo. Si los cazadores-recolectores del Paleolítico hubiesen pedido un informe sobre qué supondría cultivar trigo, posiblemente habrían impuesto penas severas para cualquiera que cometiese agricultura.

Digital transformation

De la transformación a la inmersión digital

El mayor beneficio de la inmersión es que estimula el pensamiento lateral. Si sólo nos transformamos, posiblemente continuaremos haciendo lo mismo, pero transformados en otra cosa.

Los bits son la materia prima más disruptiva después del fuego.

Ordenadores + internet + software libre = la revolución más importante para la sociedad tras los tipos móviles de la imprenta.

Visión

Bitólogo

Soy bitólogo tecnooptimista y trabajo en inmersión digital.

Hoy el bit es un concepto bastante amplio, pero cuando empecé casi sólo servía para llevar cosas susceptibles de ser tabuladas: contabilidades y asuntos relacionados. Ahora los bits sirven para crear nuevas formas de cultura y pueden tratar información desestructudada –cosa que los aleja definitivamente de las tabuladoras. Ha suecedido, en buena parte, gracias a internet y el software libre.

Sin el software libre e internet posiblemente ya no sería bitólogo.

Cuando empecé llamar «bitólogo» al oficio, en Google casi no había entradas —sin accento menos todavía, y tampoco no se hablaba demasiado de bitologia.

Además de trabajo, la bitologia para mi también es una afición.

Si lo puedes oír, lo puedes digitalizar…
Si lo puedes ver, lo puedes digitalizar…
Si lo puedes pensar, lo puedes digitalizar…
Si lo puedes digitalizar, lo puedes publicar en Internet…
Si lo puedes publicar en Internet, personas de todo el mundo lo podrán ver, oír y compartir.

Tendencias en la Sociedad de las Tecnologías de la Información. Cursos de verano 1997. Universidad de las Islas Baleares.

Esto sucedía en 1997. En el 2015, si lo puedes tocar también lo puedes digitalizar.

Valores

Tecnooptimista

La incertidumbre me estimula, y soy bitólogo tecnooptimista. Intento contagiarlo, pero no siempre es fácil. No lo abandono porque no sea fácil, sino todo lo contrario, porque eso también me estimula; es muy interesante buscar nuevas formas de explicar algo tan importante para la sociedad.

En un artículo de opinión para VIA Empresa intenté explicar la importancia de ser tecno-optimista. Si no lo somos, no podremos superar una fase inevitable en cualquier proyecto digital: la decepción.

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